lunes, 17 de agosto de 2009

Lo segundo

Cursé con Mike varias materias de la carrera. Tipo singular, con talento para caerle bien a todo el mundo. Cabello de distintos colores, rastas al estilo reggae, jeans desajustados, cinturón con tachas.
Sin pelos y con aros en la lengua, me confesó varias verdades. No entendía las publicidades de tránsito lento: por la mañana, al levantarse, arrancaba con lo segundo.
No pude disimular mi sorpresa. Un sistema digestivo de puntualidad suiza en un cuerpo flaco y aparentemente maltratado con sustancias varias.
Fuera de estos temas mundanos, compartimos con Mike una amistad sincera. Nuestras caminatas por Monserrat, a la salida de la facu, eran momentos de conversación amenos. Últimas conquistas, desilusiones, fútbol, plata, joda. Temáticas argentas por excelencia.
Mi graduación fue un punto de quiebre. Lo empecé a ver poco y de a ratos. Mike era de Lomas, pero su vida estaba en Capital. Se puso de novio y desapareció del mapa.
Me llegaron comentarios de todo tipo: laburo en call center, programa de radio en emisora modesta, viajes al norte de mochilero.
Años más tarde supe que esas aventuras en el desierto le enseñaron a valorar lo básico, a vivir con poco, a disfrutar de las pequeñas cosas. Cual metáfora de Argentina, se cayó y se levantó, se infló y adelgazó, se quedó sin monedas y peló tarjeta a todo crédito.
Tocó la viola en espectáculo tanguero, fue encargado de restaurant céntrico, volvió a la pyme familiar. En el camino, se cortó rastas, compró traje, terminó relación larga y bajó un cambio.
Pasó el tiempo. Pero el rostro de Mike permanece ajeno a los almanaques. Conserva carita juvenil, al mejor estilo Dorian Grey. Vi su foto en página perdida de revista de chimentos. Sale con vedette en ascenso, rol secundario en espectáculo de calle Corrientes.
El último enero lo crucé en la Feliz. Conversamos largo rato en la rambla de La Perla. Lo noté animado. Había viajado a ver a su novia, de temporada en Mardel. Y cual vuelta del destino, recibí otra confesión. Con Mónica, amada vedette, estaban esperando un hijo.
Lo felicité y lo jodí un poco. Hacé las cosas bien Mike. Primero te casás y después tenés hijos. Pero esta vez no me sorprendí. Mike es un tipo que empieza por lo segundo.

7 comentarios:

Nadie Nunca Nada dijo...

Un Mike en Lomas: eso sí es grosso.
Abrazo de gol (de segundo gol).-

lachispademimente dijo...

Mi estimado, como siempre, es un placer leerlo- y darme cuenta de que tenemos telepatía inspiracional y subimos cosas al mismo tiempo :)
beso de cumpleaños y choque los 5.

Marina dijo...

Mike no es ningún ser extraño. Muchos empiezan por lo segundo porque -sabe- pasaron de largo lo primero. Y así va, así va!

Legally Brunette dijo...

Siempre es un placer leer este blog... Saludes

El viento a contramano dijo...

Soy nuevo acá y me estoy divirtiendo mucho con tus relatos, que mas que relatos parecen anécdotas de vida… y que creo que así son… quizá me equivoque, vaya uno a saber de la capacidad creativa de los demás… Sigo leyendo…

Juan Ignacio dijo...

Conozco a parte de Micky... Gran persona. y con grandes pensamientos en comun. Ojala puede leer el este cuento se que se pondría muy feliz. SI lo lees Nene te manda un saludo el que se le salen los abdominales...
EL BASKO!

carolina dijo...

Lo segundo para algunos a veces es lo primero, otras veces no...

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